Todos estuvimos ahí. El electrodoméstico que llegó roto, el servicio de internet que nunca alcanzó la velocidad prometida, el producto que no era lo que mostraba la foto. Sabés que tenés derechos, pero no sabés exactamente cuáles ni cómo ejercerlos. Entonces googleás, encontrás diez respuestas distintas, ninguna aplica exactamente a tu caso, y terminás sin hacer nada porque el proceso parece más complicado que el problema en sí.
Ese es el momento que Reclamify está diseñado para resolver.
Por qué el sistema de defensa del consumidor en Argentina es tan difícil de navegar
No es que no existan instituciones. El problema es que existen demasiadas, con competencias que se solapan y procedimientos distintos según el tipo de reclamo, el monto, la provincia y el rubro del proveedor.
Tenés la Dirección Nacional de Defensa del Consumidor, que opera a nivel federal. Después están las defensorías provinciales y municipales, con sus propias reglas. El COPREC (Conciliación Previa en las Relaciones de Consumo) es un paso obligatorio antes de ir a la Justicia en muchos casos, pero no todos los consumidores saben eso ni cuándo aplica. La SIGEN tiene un rol de auditoría que en ciertos contextos es relevante. Y hay más: organismos sectoriales, entes reguladores específicos para telecomunicaciones, transporte aéreo, servicios financieros.
Si tu reclamo involucra una aerolínea, las reglas son distintas a si involucra una tienda de ropa. Si ya pasaron más de treinta días desde la compra, algunas vías se cierran. Si el monto supera cierto umbral, otras se abren. Y si lo que querés es una conciliación rápida en lugar de un juicio, el camino es completamente diferente.
La consecuencia práctica de toda esa complejidad es que la mayoría de los consumidores no hace nada. No por conformismo, sino porque el costo de entender el sistema antes de empezar a usarlo es demasiado alto.
Cómo Reclamify decide qué consultar antes de responderte
Reclamify no es un chatbot genérico con respuestas predefinidas sobre “tus derechos como consumidor”. Cuando describís tu problema, el sistema analiza la consulta y decide en tiempo real qué fuentes son relevantes para ese caso específico: corpus normativo actualizado (Ley 24.240, CCyCN), jurisprudencia y legislación vía bases indexadas, normativa del BORA e Infoleg, y conocimiento práctico sobre procedimientos ante organismos de defensa del consumidor.
El motivo de esa arquitectura es concreto: un chatbot genérico responde desde lo que aprendió durante el entrenamiento, que puede estar desactualizado o ser impreciso sobre plazos y procedimientos específicos. Reclamify actúa como un router: primero clasifica el tipo de reclamo, después consulta las fuentes que corresponden a ese tipo, y recién entonces genera la respuesta. Un reclamo que menciona “vuelo cancelado” activa fuentes distintas que uno sobre “garantía de electrodoméstico”. La respuesta tiene trazabilidad — no es una estimación del modelo, es lo que dice hoy la norma aplicable.
El resultado para el usuario es simple: describís tu problema en lenguaje natural, como se lo contarías a un amigo, y en segundos tenés una explicación de qué organismos te corresponden, qué pasos seguir y qué documentación necesitás tener lista.
Qué podés hacer con esa información
Hay una diferencia importante entre saber que tenés derechos y saber cómo ejercerlos. Reclamify apunta a la segunda parte.
Cuando el sistema te dice que tu caso es conciliable por COPREC, también te explica qué significa eso en la práctica: que antes de llegar a una instancia judicial hay un proceso de mediación gratuita donde podés intentar llegar a un acuerdo con la empresa. Te dice cuánto tiempo tiene la empresa para responder (treinta días hábiles en la mayoría de los casos), qué pasa si no responde o si la conciliación fracasa, y qué instancias siguen.
Eso cambia completamente tu posición en la negociación. Cuando llamás al servicio de atención al cliente de una empresa y sabés que el siguiente paso es una conciliación formal ante el COPREC, la conversación es diferente. Las empresas lo saben. Muchas prefieren resolver el problema antes de llegar a esa instancia porque implica costos administrativos y reputacionales.
Lo mismo aplica para reclamos por garantía. La Ley de Defensa del Consumidor establece plazos, obligaciones del proveedor y remedios concretos, pero la mayoría de los consumidores no los conoce con suficiente precisión como para citarlos en una conversación. Reclamify te da esa precisión. No de forma abstracta, sino aplicada a tu situación: “en tu caso, la garantía legal de seis meses todavía está vigente, el proveedor tiene la obligación de reparar sin costo, y si no lo hace en treinta días corridos podés exigir el reemplazo o la devolución del dinero”.
Esa especificidad es lo que diferencia un chat advisor de una página de preguntas frecuentes. Las FAQ te dicen qué dice la ley en general. Reclamify te dice qué aplica a vos.
Una aclaración sobre lo que Reclamify no hace
No reemplaza a un abogado. Si tu caso es complejo, involucra montos grandes o llegaste a instancias judiciales, necesitás asesoramiento legal profesional. Reclamify no pretende cubrir ese espacio.
Lo que sí hace es resolver el momento anterior: ese instante donde no sabés si tu problema tiene solución formal, por dónde empezar, si vale la pena intentarlo o si vas a perder el tiempo. Para la mayoría de los reclamos de consumo cotidianos, esa es exactamente la información que falta. No jurisprudencia, no estrategia legal. Solo una respuesta clara a “¿qué hago con esto?”.
La barrera de entrada al sistema de defensa del consumidor en Argentina es mayormente informacional, no legal. La información existe, está publicada, los organismos funcionan. El problema es que está fragmentada en doce lugares distintos y requiere trabajo entenderla. Reclamify hace ese trabajo por vos.
Si tenés un reclamo pendiente y no sabés por dónde empezar, describí el problema en reclamify.com y en segundos tenés un plan de acción concreto. Sin formularios previos, sin turnos, sin necesidad de saber de antemano qué organismo corresponde. Eso es exactamente para lo que fue construido.